Seguridad

La energía acelera la migración de IoT a 4G/5G

La cuenta regresiva está en marcha para los objetos conectados atrapados en 2G/3G, y la energía está en primera línea. Contadores, concentradores, VPP, redes inteligentes… sin un plan de migración a LTE-M/4G/5G, son los datos los que desaparecen y con ellos, los servicios críticos y la promesa de una buena gestión. Explicaciones…

Las redes móviles 4G y 5G se han consolidado como estándares de conectividad más seguros, más eficientes y más rentables. Para optimizarlas, Francia prevé el cierre gradual de las infraestructuras 2G y 3G entre 2026 y 2029, según el calendario presentado por Arcep. Sin embargo, según Arcep, en el segundo trimestre de 2025, 5,9 millones de tarjetas SIM todavía están en equipos sólo compatibles con 2G y 2G/3G, incluidos muchos dispositivos de energía inteligentes.

La evolución de las redes celulares y sus implicaciones.

Los usos actuales requieren redes más rápidas, de baja latencia y de mayor capacidad, como 5G. También es diez veces más eficiente energéticamente y más fiable que las redes 3G existentes. Por eso, Francia, como otros países del mundo, se está preparando lógicamente para eliminar las infraestructuras 2G y 3G para liberar frecuencias y dar paso a redes avanzadas y de mayor velocidad, como 4G, 5G y la tan esperada 6G.

El sector energético en primera línea

Muchos equipos conectados desplegados en el sector energético, particularmente dentro de redes inteligentes, plantas de energía virtuales, sistemas de medición inteligentes y dispositivos «detrás del medidor», utilizan redes implementadas en los años 1990 (2G) y 2000 (3G). Una vez que se eliminen estas redes, este equipo ya no podrá transferir datos. En Francia, si bien los contadores Linky que actualmente se utilizan para la electricidad no se ven afectados por esta migración, un estudio de Arcep explica que, sin embargo, los concentradores de datos, así como ciertos contadores inteligentes de gas o agua, utilizan módulos de radio 2G/3G. La migración a módulos LTE-M comenzó en 2022, según información de Enedis, para anticipar el fin de las redes tradicionales, pero sigue siendo una tarea de largo plazo. Sin embargo, si este equipo no se actualiza, ya no podrá beneficiarse de todas sus funcionalidades.

La incapacidad de cambiar los servicios conectados a redes modernas podría tener graves consecuencias operativas, impactando tanto la rentabilidad del sistema como la satisfacción del cliente, con graves implicaciones para los consumidores finales, por ejemplo, en caso de interrupción de los servicios de medidores conectados. Este escenario exige que las empresas del sector energético estructuren, sin demora, planes de migración claros y realistas, integrando limitaciones técnicas, operativas y financieras.

Hacer de la migración una palanca para la innovación

La eliminación gradual de las redes 2G/3G ciertamente plantea un desafío para las organizaciones del sector energético, pero también presenta valiosas oportunidades.

IoT juega un papel central en la infraestructura diseñada para conectar hogares, automóviles y ciudades. Para las empresas de energía, el Internet de las cosas permite la transferencia de datos para parques solares, microrredes, plantas hidroeléctricas y contadores inteligentes. Juntas, estas soluciones transforman la forma en que se produce, almacena y distribuye la energía en un ecosistema sostenible.

Se espera que las redes móviles y el IoT evolucionen y admitan aplicaciones cada vez más sofisticadas, como la monitorización en tiempo real de redes eléctricas, la gestión de la flexibilidad energética, el control de centrales eléctricas virtuales o incluso el mantenimiento predictivo de infraestructuras críticas. Y, para garantizar un desempeño sostenible, los actores del sector energético necesitarán explotar una cantidad creciente de datos que se han vuelto esenciales para la gestión de infraestructura y la toma de decisiones.

Los gerentes de ventas de las empresas clientes también se beneficiarán de una mejor comprensión de su consumo de energía. De este modo podrán identificar posibles desperdicios o usos excesivos de sus módulos que consumen más energía y tomar decisiones informadas para reducir eficazmente su consumo.

Ciberseguridad: una cuestión inseparable de la transición

Con un número cada vez mayor de dispositivos movilizados por las redes, las empresas están expuestas a un efecto de bola de nieve en caso de un ciberataque, en el que cada dispositivo objetivo puede, a su vez, contaminar varios otros dispositivos conectados. Esto significa que, en ausencia de una protección eficaz, un ciberataque podría interrumpir los servicios o incluso el suministro de energía de la empresa objetivo.

De hecho, cualquier cambio de infraestructura presenta una oportunidad para revisar los sistemas, y la transición a redes celulares modernas brinda una oportunidad perfecta para fortalecer la seguridad de IoT. Sobre todo porque las infraestructuras celulares modernas se benefician de un cifrado más robusto que las anteriores.

Esta transición debe aprovecharse como una oportunidad para estructurar un enfoque global para la seguridad de IoT, integrado desde el diseño y mantenido durante toda la operación. Para ello, deben priorizar el fortalecimiento de las políticas de identidad y autenticación, al tiempo que se dotan de los medios para detectar, responder y protegerse contra las amenazas. La aplicación sistemática de estos principios durante la migración de equipos y para futuras implementaciones de IoT formará la base de una estrategia sostenible para neutralizar las amenazas cibernéticas.

En última instancia, el abandono de las redes 2G/3G representa a la vez un desafío y una oportunidad para todos los sectores afectados, en particular el sector energético. Esta transición destaca áreas donde las empresas dependen de infraestructuras y procesos obsoletos y brinda la oportunidad de revisar mejoras para continuar innovando a largo plazo, al tiempo que fortalece sus sistemas de seguridad. Corresponde, por tanto, a los directivos aprovechar al máximo esta transición hacia las nuevas tecnologías celulares para reforzar de forma sostenible la ciberseguridad de sus empresas, lo que mejorará su rendimiento y les permitirá beneficiarse más ampliamente de todas las ventajas que ofrecen estas tecnologías.
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Par Eudes San EstebanExperto en conectividad IoT chez Lógica inalámbrica

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