En la nube, los contenedores se mueven más rápido que los equipos de seguridad: nacen, viven y mueren en un abrir y cerrar de ojos. Sólo la visibilidad continua del tiempo de ejecución puede frenar la avalancha de vulnerabilidades y permisos innecesarios y centrarse en las pocas señales que anuncian un ataque real.
Los entornos de nube están evolucionando a una velocidad que nadie puede…
