Entre los requisitos de desempeño, la presión presupuestaria y los imperativos de CSRD, las opciones tecnológicas ya no pueden limitarse únicamente al prisma de los costos. Una gestión integrada que optimice las inversiones y al mismo tiempo reduzca la huella energética puede hacer que la TI sea un motor de transición en lugar de un elemento de gasto.
Actualmente, las empresas se enfrentan a una ecuación compleja: satisfacer las crecientes expectativas de nuevas tecnologías respetando al mismo tiempo sus compromisos de RSE. Por ejemplo, cuando se propone una inversión en la nube, a menudo surgen preguntas cruzadas: las finanzas cuestionan los costos, la RSE cuestiona el impacto ambiental. Y esto, mientras que normas como la directiva CSRD (Directiva sobre informes de sostenibilidad corporativa) reforzar los requisitos de transparencia y sostenibilidad.
Sin embargo, como subraya Cigref en su informe “IT for Green: Contribuciones de los departamentos digitales a la RSE y desafíos de descarbonización de las organizaciones”, la tecnología digital puede desempeñar un papel clave en la transición ecológica y transformar estos desafíos en oportunidades.
El marco TBM 2.0 para la gestión de costos de tecnología (TBM – gestion empresarial tecnologica) destaca como palanca estratégica. Al integrar indicadores financieros, operativos y de RSE, estructura el marco de toma de decisiones para maximizar el valor de cada inversión tecnológica respetando los imperativos de sostenibilidad.
Destacando el valor estratégico de la tecnología
Aún poco conocida por el público en general, la TBM se ha ido consolidando entre los líderes empresariales como un método esencial para conectar el gasto en tecnología con los objetivos estratégicos. Donde antes se consideraba que la tecnología era simplemente un costo operativo, la TBM ayuda a demostrar su papel en la creación de valor sostenible.
TBM 2.0 va incluso más allá que su predecesor y se centra principalmente en el control financiero y la optimización de proyectos. Integra marcos complementarios: FinOps (gestión financiera en la nube), SPM (gestión estratégica de cartera – gestión estratégica de cartera) e ITFM (gestión financiera de TI – gestión financiera de TI). Juntos, proporcionan una visión integral de las inversiones tecnológicas, vinculando la eficiencia económica y el impacto ambiental. Por ejemplo, FinOps ayuda a identificar recursos no utilizados en la nube, reduciendo así tanto los costos como las emisiones de CO₂.
Las claves de la TBM 2.0: un impacto global
El concepto estructurante de TBM se basa en seis factores para analizar el valor de las inversiones tecnológicas:
– Desempeño financiero: transparencia del gasto y las inversiones en tecnología
– Eficiencia operativa: optimización de recursos y procesos tecnológicos
– Innovación: aceleración del crecimiento a través de soluciones informáticas innovadoras
– Riesgo y cumplimiento: cumplimiento de la normativa (incluida la CSRD) y seguridad de los datos
– Experiencia del cliente: mejora de los servicios y la satisfacción gracias a las herramientas informáticas
– Sostenibilidad: reducción de la huella energética e integración de criterios de RSE
De este modo, las empresas pueden tomar decisiones que concilien la eficiencia económica y el impacto medioambiental. Concretamente: elegir centros de datos alimentados con energías renovables o implementar mecanismos de gobernanza que favorezcan cadenas de suministro tecnológicas más sostenibles.
TBM 2.0 al servicio de los objetivos de RSC
La RSE es ahora un indicador central de las estrategias corporativas, reforzada por la entrada en vigor de la directiva CSRD que impone más en términos de ecología y responsabilidad social. TBM 2.0 cumple estos requisitos proporcionando datos precisos para integrar criterios de RSE en las estrategias de TI.
– Ambiente : el análisis detallado de los costos de la nube y las estrategias FinOps permiten reducir los costos, el consumo de energía y las emisiones de CO₂.
– Responsabilidad social: la transparencia de los datos y una mejor colaboración entre departamentos promueven prácticas éticas en la cadena de suministro de tecnología (trazabilidad, condiciones laborales).
– Gobernanza : las decisiones basadas en datos confiables garantizan el cumplimiento normativo y una gobernanza alineada con principios de ética y transparencia.
Con TBM 2.0, las empresas no sólo optimizan sus costos tecnológicos: adoptan un marco estratégico que transforma la tecnología en una palanca para la creación de valor sostenible. Frente a los requisitos regulatorios y las crecientes expectativas sociales, este modelo combina rentabilidad, innovación y responsabilidad, y posiciona a las TI como un motor esencial de la transición ecológica y social.
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Par Iria SaleiroRVP Sur de Europa en Solicituduna empresa ibm
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