Entre las crecientes amenazas cibernéticas y los requisitos de DORA, la evaluación rigurosa de los proveedores se está convirtiendo en la palanca esencial para proteger el ecosistema financiero. La seguridad de las instituciones financieras hoy depende tanto de sus defensas como de las de sus socios: así, la evaluación cibernética de terceros se vuelve estratégica.
Las regulaciones de DORA exigen que las instituciones financieras fortalezcan la gestión de riesgos de terceros garantizando que sus proveedores cumplan con estrictos requisitos de ciberseguridad.
En este contexto, confiar en sistemas para garantizar el cumplimiento es una prioridad estratégica. Para que las empresas puedan cumplir los requisitos reglamentarios y, en términos más generales, fortalecer su vínculo de confianza con los distintos actores de su ecosistema digital, es fundamental adoptar un enfoque bien equipado.
De hecho, en un mundo donde las ciberamenazas evolucionan constantemente, la seguridad de su empresa depende no sólo de sus propias defensas, sino también de las de sus socios y proveedores. La evaluación de terceros es entonces esencial para identificar y mitigar los riesgos relacionados con sus proveedores, socios y otras partes interesadas externas.
Por lo tanto, confiar en un enfoque industrial se considera un requisito previo para garantizar una evaluación cibernética eficiente.
Desde el 17 de enero de 2025, las instituciones financieras deben demostrar la solidez y resiliencia de su ecosistema de TI, en particular con respecto a sus proveedores críticos. En este contexto, los profesionales del sector financiero deben tener en cuenta el proyecto en su conjunto a través de diferentes puntos como un programa de evaluación adaptado a la tipología de terceros o incluso un proceso de evaluación sencillo, estructurado, ergonómico y guiado, garantizando la integridad de los controles.
También podríamos mencionar la necesidad de beneficiarse de un análisis en profundidad proporcional al riesgo que representa el tercero (OSINT, cuestionario, prueba técnica pasiva, prueba técnica activa) para optimizar la gestión del riesgo. Por último, un componente central del sistema será el seguimiento continuo de los niveles de cumplimiento de un año a otro, que permita anticipar los riesgos.
A continuación, el proceso de evaluación se gestiona de principio a fin: evaluación proporcionada y eficaz en función de la criticidad de terceros, evaluación dinámica y continua que permite un seguimiento proactivo y en tiempo real de terceros, etc.
En un mundo donde las ciberamenazas evolucionan constantemente, la seguridad de los profesionales financieros depende no sólo de sus propias defensas, sino también de las de sus socios y proveedores. La evaluación de terceros es entonces esencial para identificar y mitigar los riesgos vinculados a sus proveedores, socios y otras partes interesadas externas y, por lo tanto, es el tema clave que los impulsará en los próximos años. Sólo las entidades financieras que gestionen en profundidad la ciberevaluación de terceros podrán realizar sus operaciones con total seguridad y medir beneficios tangibles que puedan ser aprovechados por los departamentos de TI, los departamentos de compras y la dirección general.
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Por Olivier Patole en Confiable
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