Buena elección que el G15: se las arregla para darle vida a las referencias de portátiles para juegos de nivel de entrada de Dell, que ya no sufren tanto como antes en la comparación con las hermosas máquinas Alienware. Sin perder nunca de vista la accesible ubicación de su máquina, el fabricante tejano logra ofrecernos una interesante actualización, impulsada por un nuevo chasis inspirado precisamente en Alienware, un sistema de disipación convincente y componentes de alto rendimiento. Lo suficiente como para permitir que el dispositivo convenza tanto a los jugadores casuales como a los amantes de las buenas relaciones equipamiento/precio.
Por nuestra parte, todavía lamentaremos ciertas concesiones hechas por Dell, en particular a nivel de la pantalla, que carece de brillo, o del desvencijado paquete de software ofrecido en el G15. También podemos despotricar contra el teclado de la máquina, muy (demasiado) enfocada a la ofimática… en una máquina que sin embargo tiene una vocación gaming muy marcada. Dicho esto, ¿realmente es tan importante cuando nuestro precio de entrada es inferior a 1.000 euros?
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