Seguridad

empresas frente al MOE

Los atacantes ya no necesitan entrar por la fuerza: se conectan, automatizan y explotan los puntos ciegos del SaaS, la IA y el trabajo remoto. El riesgo cibernético está cambiando de escala y requiere que las empresas defiendan sus sistemas con la misma velocidad que quienes los atacan.

A partir de ahora, los consejos de administración y la dirección general deben afrontar la medición de la eficacia (MOE), que es un indicador mucho más concreto. En el enfoque clásico de la gestión de riesgos empresariales, la ciberseguridad se considera desde hace mucho tiempo un tema técnico, tratado por expertos y, sobre todo, evaluado según la sofisticación del código. En 2026, esta lectura ha cambiado profundamente. La complejidad de un ataque ya no constituye, en sí misma, el principal criterio de peligrosidad.

El MOE mide la amenaza basándose en la relación entre el esfuerzo realizado por el atacante y el efecto operativo obtenido. Sin embargo, hoy asistimos a una industrialización completa de las ciberamenazas: la barrera de entrada se ha derrumbado y el “hacking interactivo” ha dado paso a un modelo automatizado y escalable estructurado como una oferta de servicios real. Los líderes deben comprender que el tejido conectivo del ecosistema digital, es decir, las integraciones diseñadas para aumentar la productividad, se ha convertido ahora en la principal superficie de vulnerabilidad.

Colapso perimetral

La estrategia de defensa llamada “castillo y foso”, que ha estructurado la seguridad corporativa durante décadas, ahora está obsoleta. Con la desaparición del perímetro tradicional, la identidad se ha convertido en el objetivo prioritario. En 2026, los atacantes ya no buscan “penetrar” los sistemas sino simplemente “conectarse” a ellos.

Al recolectar tokens de sesión en tiempo real utilizando dispositivos industrializados de robo de información, logran eludir la autenticación multifactor tradicional (MFA). Esta mutación ha cambiado profundamente el ransomware. De una operación técnica compleja, se ha convertido en un simple evento de conexión. De este modo, los atacantes pueden moverse lateral y rápidamente dentro de las redes, sin activar los mecanismos de alerta tradicionales.

Instrumentación del tejido conectivo.

Las empresas modernas ahora operan al ritmo de las integraciones de SaaS a SaaS. Pero esta cadena de interconexiones, diseñada para agilizar las operaciones y acelerar la productividad, se ha convertido en una poderosa palanca para los atacantes. Hoy en día, una única integración privilegiada puede convertirse en un arma a través de la IA para desencadenar brechas quirúrgicas en ecosistemas enteros simultáneamente.

En este nuevo contexto, la seguridad de los datos de una empresa ya no se mide por la solidez de su propio firewall, sino por la fortaleza de la integración de terceros más débil en su pila tecnológica. Ya estamos viendo casos en los que actores poco sofisticados están aprovechando la IA generativa para navegar en entornos SaaS complejos y desconocidos en tiempo real, identificar datos de producción confidenciales y luego filtrarlos con una precisión temible.

La industrialización del “insider malicioso”

Quizás la tendencia más preocupante de 2026 sea la industrialización de identidades fraudulentas dentro de la fuerza laboral occidental. Los actores vinculados al Estado ahora pueden infiltrarse directamente en las fuerzas laborales corporativas utilizando identidades falsas y “granjas de portátiles” remotas destinadas a mantener la ilusión de una presencia física legítima.

Este fenómeno transforma el trabajo remoto en un verdadero vector de ataque, introduciendo personas internas maliciosas en el corazón de los sistemas administrativos y financieros más sensibles de la organización. Nos enfrentamos a un modo de explotación basado en un nivel muy alto de confianza aparente, capaz de eludir los controles tradicionales de identidad y geolocalización. Por lo tanto, se requiere un cambio estratégico: pasar de una lógica de defensa perimetral a una lógica de verificación biométrica continua.

Del “ataque al sistema” a la “seguridad del sistema”

El auge de la IA ha creado un riesgo en dos frentes. Por un lado, el uso de la IA en los negocios conduce a que el código fuente y los datos financieros se transfieran a sistemas que se han convertido en objetivos principales de exfiltración. Por otro lado, la IA permite que incluso atacantes poco sofisticados lleven a cabo rápidamente operaciones complejas capaces de eludir las defensas tradicionales.

El panorama de 2026 se caracteriza así por una lógica de “ataque del sistema”, donde la velocidad de ejecución prima sobre la escasez de habilidades. Para responder, las organizaciones deben adoptar una lógica de “seguridad por sistema”: automatizar la defensa contra ataques DDoS de gran tamaño, reforzar un enfoque de Confianza Cero centrado en la identidad y aplicar estrictamente el principio de privilegio mínimo a todas las integraciones de SaaS.

El panorama de amenazas en 2026 valora menos el ruido que la discreción. Los adversarios ahora aprovechan las infraestructuras de nube, los entornos SaaS y las herramientas de inteligencia artificial de las empresas para respaldar, financiar y amplificar sus operaciones. Ya no se trata de una simple cuestión técnica que atañe únicamente al departamento de TI, sino de una vulnerabilidad estructural que exige un profundo cuestionamiento del modelo de negocio. No pasa un día sin que tenga este tipo de conversaciones con nuestros clientes en Europa y Francia.

En la era del caos industrializado, la resiliencia ya no consiste solo en mantener alejados a los atacantes, sino en garantizar la continuidad de la misión, incluso cuando la infraestructura está bajo extrema presión. Esta es una realidad que encuentro todos los días en mis conversaciones con nuestros clientes, en Europa y en Francia. Por lo tanto, las interconexiones digitales que apoyan el crecimiento empresarial deben convertirse en la máxima prioridad para fortalecer la seguridad empresarial.
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Par Tony Van den BergéVP EMEA chez Llamarada de nube

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