Las claves de acceso prometen un mundo sin contraseñas, pero no todas son iguales. Entre la nube, los dispositivos personales y las claves de hardware, el verdadero desafío es lograr que los usuarios sean resistentes al phishing de manera sostenible.
El abandono de las contraseñas se ha acelerado significativamente en los últimos años, impulsado en gran medida por el aumento de las claves de acceso. Diseñados para simplificar y fortalecer la autenticación, ahora son compatibles con todos los principales sistemas operativos y navegadores web, lo que hace que la autenticación sin contraseña sea cada vez más práctica tanto para individuos como para empresas. Según el Índice de clave de acceso de FIDO Alliance y Liminal, casi dos tercios (63%) de los profesionales de TI los ubican en la cima de sus prioridades de inversión para el próximo año. Sin embargo, sigue existiendo un desafío: comprender completamente cómo estos nuevos identificadores encajan en las estrategias generales de seguridad de identidad empresarial.
Las claves de acceso siguen siendo un término reciente, pero no un concepto nuevo. Existen desde 2018 en forma de los llamados identificadores FIDO2/WebAuthn “detectables”. Una de las principales confusiones es la distinción entre la clave de acceso en sí y el medio que la aloja. Una clave de acceso, o identificador FIDO2/WebAuthn, se puede almacenar en un teléfono inteligente, computadora portátil o tableta, pero también en un autenticador dedicado, diseñado específicamente para la seguridad, como una clave de seguridad de hardware. Luego hablamos de claves de acceso respaldadas por hardware, a diferencia de claves de acceso sincronizadas, alojadas en la nube por una plataforma o proveedor de servicios.
Si bien este matiz puede parecer sutil, en realidad implica importantes compromisos de seguridad, especialmente en un entorno sin contraseña y para usuarios expuestos a altos riesgos. Porque una vez que se eliminan las contraseñas, lo que está en juego cambia. Ya no se trata sólo de proteger el acceso, sino de asegurar todo el ciclo de vida de las credenciales.
Elegir la clave de acceso correcta
Los pases de hardware generalmente brindan un mejor nivel de control a las organizaciones que los pases sincronizados, ya que la identificación permanece vinculada a un dispositivo específico, en lugar de replicarse en múltiples plataformas. Pero no todas las llaves de hardware son iguales.
Algunos dependen de dispositivos multipropósito como teléfonos inteligentes o computadoras portátiles. Otros se almacenan en autenticadores de hardware dedicados, diseñados exclusivamente para proteger las credenciales. Las claves de seguridad de hardware, por ejemplo, ofrecen un nivel particularmente alto de garantía gracias a mecanismos de certificación para verificar el origen y la integridad de los identificadores.
Este nivel de garantía es esencial para las empresas que operan en entornos altamente regulados. En términos más generales, estos autenticadores dedicados pueden servir como credenciales portátiles resistentes al phishing, lo que permite a los usuarios realizar acciones críticas de forma segura: registrar un nuevo dispositivo, autenticarse por primera vez en un nuevo sistema o agregar nuevos métodos de autenticación. Tener un identificador confiable en estos tiempos de transición sienta las bases para interacciones seguras entre usuarios y sistemas.
Hacia usuarios resistentes al phishing
A medida que las claves de acceso aceleran la transición a la tecnología sin contraseñas, el enfoque de las empresas debe evolucionar. Ya no se trata sólo de implementar un método de conexión más robusto, sino de crear usuarios resistentes al phishing. Este cambio de perspectiva es estructurante. Significa pasar de centrarse únicamente en asegurar el momento de la conexión a garantizar que cada interacción relacionada con la identidad dependa de mecanismos resistentes al phishing.
Con esta lógica, los usuarios pueden realizar de forma autónoma y segura acciones que antes dependían del soporte de TI, como registrar nuevos dispositivos, recuperar el acceso a sus cuentas o trabajar de forma remota sin crear nuevas vulnerabilidades. La seguridad y la experiencia de usuario dejan entonces de estar opuestas. La autenticación sólida ya no se limita a un único punto de paso, sino que se integra perfectamente en todo el recorrido del usuario.
Repensar la seguridad de la identidad
Al alejarse de las contraseñas y de los métodos tradicionales de MFA, como los códigos SMS o las contraseñas de un solo uso (OTP), los usuarios ahora dependen de una multiplicidad de credenciales, claves de acceso y proveedores. En este contexto, la seguridad de la identidad ya no puede limitarse a mecanismos de autenticación únicos, sino que se basa en la gestión completa del ciclo de vida de los identificadores.
Por lo tanto, las organizaciones deben diseñar procesos seguros en cada etapa de la experiencia digital del empleado. Esto comienza desde la primera autenticación en un nuevo dispositivo que debe integrarse de forma fiable en los sistemas de gestión. Esto continúa al crear nuevas credenciales, ya sea almacenadas localmente o sincronizadas en múltiples entornos.
Se aplican los mismos requisitos al acceder a un proveedor de claves de acceso en un dispositivo nuevo, al utilizar claves de acceso en un entorno web o al administrar credenciales existentes. A esto se suman situaciones comunes pero críticas, como la pérdida de un dispositivo, renovación de hardware, recuperación de acceso o revocación de credenciales. Cada una de estas etapas constituye un punto potencial de vulnerabilidad si no se supervisa rigurosamente.
Hacia un futuro sin contraseñas
Dominar estos procesos es esencial para que la transición a la tecnología sin contraseña fortalezca verdaderamente la seguridad, sin introducir nuevos riesgos operativos. Bien implementado, este enfoque permite a las organizaciones reducir su dependencia de métodos de autenticación débiles y, al mismo tiempo, brindar más flexibilidad a los usuarios.
La era sin contraseñas marca un cambio de paradigma. Las organizaciones ya no dependen de secretos memorizados o de códigos temporales interceptables, sino de identificadores confiables, capaces de proteger de forma duradera las interacciones digitales.
Las claves de acceso son un gran paso adelante en esta dirección. Pero para explotar plenamente su potencial, es necesario ir más allá de la tecnología misma y repensar fundamentalmente la relación entre los usuarios y los sistemas de identidad. Las empresas que tendrán éxito serán aquellas que no sólo implementen autenticación resistente al phishing, sino que también creen usuarios resistentes al phishing.
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Par Fabrice de VésianDirector de Ventas Sur EMEA y Francia chez yubico
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