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Lo privado, la IA y la soberanía: la elección estratégica

Salga de la nube pública única para todos. Abran paso a un enfoque que priorice la carga de trabajo: proximidad de los datos para GenAI, gobernanza local, costes comprensibles… Ante la explosión de volúmenes y la exigencia de soberanía, el equilibrio público/privado se está desplazando hacia modelos híbridos finamente gobernados. La nube privada recupera la ventaja.

Más de 6.600 millones de personas en todo el mundo – o el 82% de la población – ahora están cubiertos por la legislación de protección de datos. Para las empresas, esta multiplicación de los marcos regulatorios, que hoy afectan a 144 países, es una fuente de complejidad. Cumplir con ellos requiere no sólo recursos legales y organizativos, sino también opciones tecnológicas apropiadas.

En este contexto, cada vez más CIO optan por repatriar determinadas cargas de trabajo a infraestructuras de nube privada. Este movimiento tiene como objetivo garantizar un mejor control de los datos, reducir los riesgos de incumplimiento y fortalecer la seguridad frente a ciberamenazas cada vez más sofisticadas.

Por qué la nube privada está ganando terreno

La nube pública sigue siendo esencial por su flexibilidad y velocidad de implementación. Pero no satisface todas las necesidades. Tres factores clave explican el creciente interés por la nube privada:

* Seguridad y cumplimiento. El 92% de los tomadores de decisiones encuestados en el estudio Private Cloud Outlook 2025 creen que la nube privada ofrece una mejor garantía en términos de seguridad y cumplimiento. Regulaciones como el GDPR en Europa imponen una gobernanza de datos estricta, que es difícil de garantizar en un entorno público. Se espera que el mercado mundial de la nube soberana supere los 100 mil millones de dólares para 2034.

* Nuevas cargas de trabajo. La inteligencia artificial generativa (GenAI), cuyas inversiones se espera que alcancen los 644 mil millones de dólares en 2025, está alterando la infraestructura. Estas tecnologías requieren un uso intensivo de datos y un control preciso de los flujos. Las nubes privadas permiten reducir los costes vinculados a las transferencias masivas de datos y garantizar una mejor calidad de los conjuntos de datos.

* Previsibilidad de costos. Según el Informe sobre el estado de la nube 2025, el 40% de las empresas ya gastan más de 12 millones de dólares al año en la nube pública. La búsqueda de transparencia y estabilidad presupuestaria empuja a muchos de ellos hacia soluciones privadas, ofreciendo mayor visibilidad y evitando el exceso de provisiones.

Hacia un modelo híbrido pragmático

No se trata de oponer lo público y lo privado, sino de encontrar un equilibrio. Las empresas están adoptando cada vez más una lógica de priorizar la carga de trabajo: cada carga de trabajo se analiza según sus características, sus limitaciones de desempeño, sus requisitos regulatorios o su sensibilidad estratégica.

Resultado: los entornos híbridos se están convirtiendo en la norma. Las cargas de trabajo críticas, sensibles o con un gran uso de datos se devuelven al sitio, mientras que la nube pública conserva su papel como catalizador de la innovación, la colaboración internacional y la rápida escalabilidad. Los departamentos de TI ahora buscan “lo mejor de ambos mundos”: agilidad pública y control privado.

Almacenamiento desagregado: el nuevo acuerdo

El otro gran avance está en la propia arquitectura de las infraestructuras de TI. Históricamente, aumentar la capacidad de almacenamiento significaba comprar servidores completos, una práctica costosa e insostenible. Hoy en día, la desagregación del almacenamiento –que consiste en disociar la informática y el almacenamiento para hacerlos evolucionar de forma independiente– está transformando la situación.

Este enfoque permite a las empresas compartir el mismo grupo de almacenamiento entre varios servidores y asignar recursos solo según sea necesario. Promueve la eficiencia, reduce el desperdicio y proporciona una valiosa flexibilidad frente a la explosión de datos generados por la IA u otras aplicaciones emergentes.

La desagregación del almacenamiento contribuye así a construir infraestructuras más resilientes, capaces de seguir el ritmo de la rápida evolución de las tecnologías sin requerir inversiones pesadas y recurrentes.

Nube Privada: una palanca para la resiliencia y la soberanía

Elegir la nube privada no es una solución universal. Cada organización debe analizar sus prioridades: cumplimiento, desempeño, costos, localización de datos o incluso disponibilidad de habilidades. Pero una cosa está clara: en un momento en el que el crecimiento de los datos es exponencial y las cargas de trabajo son cada vez más complejas, la nube privada se consolida como un pilar esencial de una estrategia digital equilibrada.

No se trata sólo de cumplir un requisito técnico: es una elección de soberanía digital, control presupuestario y resiliencia organizacional. Las empresas que logren combinar inteligentemente lo público, lo privado y lo híbrido serán aquellas que transformen estas limitaciones en verdaderas palancas de competitividad sostenible.
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Par Nicolás Fraparddirector senior de ventas en los sectores Europa, BtoB y BtoC en Digital occidental

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