Con esta configuración, el Slim 9i se ofrece a un precio orientativo de 2579 euros en la web oficial de Lenovo, mientras que nosotros subimos hasta los 2799 euros optando por un SSD de 2 TB. También es posible bajar un poco el ala para limitarse a un Core i5-1135G7 (4 núcleos/8 subprocesos sincronizados entre 2,40 y 4,20 GHz, 8 MB de caché) y un SSD de 512 GB. El precio baja entonces a “solo” 2400 euros. Un precio ya alto en comparación con la competencia. A ver cómo lo justifica Lenovo.
Diseño: una máquina elegante… con ética cuestionable
Con 20,1 x 31,8 x 1,46 cm y 1,2 kg el Yoga Slim 9i es un pelín más compacto (la cosa se juega unos milímetros) y 200 gramos más ligero que su amigo el Yoga Slim 7, con el que comparte la mayor parte de sus líneas. . Nos encontramos pues con un diseño que empezamos a conocer muy bien de Lenovo, con un teclado flanqueado a ambos lados por altavoces, una sólida bisagra y una ligera muesca encima de la pantalla para facilitar la apertura del capó. Con el Slim 9i, tenemos la impresión de que Lenovo se hace con un chasis rectilíneo que conoce, pero elevando seriamente el nivel de acabados. En su nuevo ultraportátil, el fabricante va más allá, con la adopción de nuevos materiales y algunos experimentos para la háptica del trackpad.
Negro como la noche, el Slim 9i todavía se basa en aluminio mecanizado para la mayor parte de su chasis, pero con dos nuevos materiales incrustados en la parte superior del capó y en los reposamuñecas. En la portada, Lenovo ha optado por «cuero negro genuino de fuentes responsables» (nos comunicamos con Lenovo para obtener más información sobre estas famosas «fuentes responsables»). El uso de este recubrimiento es claramente un arma de doble filo, ya que si bien es elegante y agradable al tacto, es muy sensible a los rasguños y genera interrogantes en 2021, cuando es posible el uso de excelente cuero sintético, y mientras el tema del sufrimiento animal es omnipresente.
Actualización 02/02/20: Lenovo volvió a hablarnos sobre el origen de su cuero para decirnos que esta pieza proviene de Ecco, un gigante del calzado danés. El fabricante nos cuenta que su socio utiliza pieles de la industria alimentaria y tiene su tenerías propias certificado Grupo de trabajo de cuero (LWC), un consorcio que fomenta el uso de pieles de sectores más respetuosos con el medio ambiente.
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